No hacen falta sus manos

Se siente tan confiada, tan segura…
Hace ya un tiempo que me vengo fijando en lo que hace. Y en lo que dice. Más en sus formas, incluso. En cierto modo me produce admiración. Por su capacidad y sus recursos para que él haga siempre todo lo que quiere y que además, si sale mal o ella es quien se equivoca, él asuma la culpa, las consecuencias y hasta la humillación.
Sí, definitivamente creo que la humillación es una de sus mejores representaciones. Me apasiona ver cómo controla cada palabra y cada pausa para degradar la moral de ese imbécil que tiene por marido.
Nunca le ha puesto una mano encima. Sin embargo, mientras ella ve la televisión en el sofá del salón, veo cómo él se queda en la cocina, en silencio.
Casi siempre llora, aunque en alguna ocasión sólo se queda absorto con la mirada fija en un punto que sólo él conoce. A veces me da miedo. Lo veo ahí sentado, bajo esa luz blanca de parpadeo cansino -que al principio no lo notas pero cuando lo sientes, no puedes dejar de fijarte-, sin parpadear, sin mover un dedo. Nada. Simplemente se queda ensimismado y puede estar así durante horas.
Cuando ella decide irse a la cama, pasa por la cocina a por un vaso de agua. Su paso, firme y altivo, le deja claro que no debe lanzar mirada o palabra alguna.
Durante su presencia, el pecho de este ser, carente de todo amor propio, se vuelve del tamaño de una nuez, oprimiéndole el corazón y los pulmones. El dolor es físico, es real y es intenso. Pero no es suficiente para soltar el grito oprimido que sus neuronas lanzan una y otra vez sin éxito.
Al quedarse de nuevo solo, la sensación de alivio y paz le invade de nuevo. Pero solo es un oasis que dura poco. Se va a la cama, porque todavía se le permite, aunque sin molestar. Es entonces cuando llega el tormento más agónico de los que vive.
Se tumba con sumo cuidado y desde que se tapa, se queda inmóvil, controlando la respiración, conteniendo cualquier impulso de tos o movimiento. La tensión es tal, que sus extremidades casi se entumecen, acumula sobrecargas en músculos y tendones porque la relajación y el posterior sueño, implican que tal vez un movimiento involuntario pueda molestar a su dueña, que lo es, a todos los efectos, en su cabeza.
Y así transcurren las noches, mayormente en vela.
El amor propio del que hablaba, no es que este hombre haya nacido ajeno a él. No, ella se lo ha ido robando poco a poco, día a día, gesto a gesto. De una manera tan sutil como efectiva, lo ha anulado como persona, convirtiéndolo en un objeto de su propiedad que obra a su antojo.
No le resto valor a su obra, sin duda es algo de lo que muy pocos serían capaces.
Pero a veces no todo sale como esperamos o, como decían Aerolíneas Federales: “Non todo é o que parece, amigo” (no todo es lo que parece, amigo). Que las personas no podemos ser cosas, por más que alguien pueda empeñarse, puede parecer obvio, pero sin duda, ella, no lo contemplaba como una opción. No para él, no para ese mindudi.
Sin embargo, una buena mañana de primavera, quizá porque la sangre altera o porque ella había mellado lo suficiente, el cerebro impotente de este hombrecillo, incapaz de obligarle a enfrentar la situación con palabras, se dió por vencido y dió rienda suelta a sus instintos más primitivos e irracionales.
Hoy, ella no puede ya someter a nadie y él, en sus dos por dos metros de confinamiento entre hormigón y barrotes, se siente el hombre libre que ya no recordaba haber sido nunca.



Off-topic: Esta actitud tiene acuñado el término Gaslighting (o Luz de gas) y es mucho más habitual de lo que en realidad vemos o creemos.

Nótese que los roles de esta historia ficticia son meramente interpretativos y que en ningún caso debe entrar a debate que estas líneas se hayan escrito dese el machismo, el feminismo, el hembrismo, la protección o el odio. Literatura pura, sin más.
 
En todo caso, seas hombre o mujer, no adoptes ni dejes que adopten contigo esta actitud.
Piensa que la mayor satisfacción que puede darte el amor, es tener la certeza de que esa persona que se acuesta junto a ti, lo hace libremente cada noche de su vida, simplemente porque es lo que desea hacer. Y piensa que si tú no estás decidiendo esto libremente, entonces algo falla. No lo dejes correr.

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