Ay, qué resaca más tonta

Hoy debería haber sido un día intensivo de playa. Por el contrario, la casa me ha comido, me ha fagocitado de tal manera que no ha habido forma de sacarme. Y a estas alturas, ya me he dado por vencido.

El cansancio de la semana, el calor pegajoso y el post-operatorio de la noche de ayer, me tienen ligeramente bloqueado, pero aun así, creo que según va refrescando, voy revitalizando las conexiones neuronales y recuperando el juicio que tanto echaba de menos.

En medio de todo esto, una conversación absurda, me llevó a completar el bajón anímico de la jornada. Es curioso cómo a veces cosas, a priori inofensivas, que podríamos tildar de tonterías incluso, pueden llegar a afectarnos sin darnos cuenta.
Me ha costado media tarde reconocer lo que estaba ocurriendo.

No voy a explicarlo, porque tampoco es de interés, pero aun sin llegar a dar detalles, estoy seguro de que sabrás comprenderme.

Al principio estaba convencido de que todo era una cuestión de pareceres encontrados y claro, como siempre, uno empieza creyendo que tiene la razón.
Normalmente intento no mantener conversaciones complicadas (tanto en la vida privada como en la laboral), a distancia. Conlleva una gran dificultad, desde luego, más aun cuando ésta se produce vía texto.
Y yo antes lo conseguía, pero esta vez no, esta vez he entrado al trapo. Y no ha sido bonito.

La cuestión es que al final, mucho después de esa conversación, me he dado cuenta de que el problema, el origen y el caer en la discusión, no era esa cuestión de pareceres encontrados.
No, eso sólo era la chispa.
Me he dado cuenta de que la mecha llevaba ahí ya tiempo, es como si se hubiese ido colando por la puerta trasera, evitando dar la alerta, mientras yo atendía el frente,

Puede que haya algo en nosotros más inteligente que nuestra propia consciencia. Algo que sabe jugar con nosotros, para que creamos lo que quiere que creamos, hasta que es tarde para coartar sus planes.
O tal vez simplemente seamos nosotros mismos, negándonos la evidencia.

AY, QUE RESACA MAS TONTA

En cualquier caso, creo que solo cabe una conclusión:

No somos tan duros.

Bueno, permíteme una segunda:

La guardia no es infalible y la retaguardia, es muy puta.

                                           




Noutra orde de cousas e tendo en conta o pouco que actualizo isto, como fallan pouco máis de dúas horas, aproveito pra desexar a todos os galegos do mundo un feliz día mañá.

Fuxo dos patriotismos, das bandeiras e das fronteiras; pero tamén penso que calquera escusa é boa pra celebrar. Se enriba é un motivo de unidade, fraternidade, ledicia e homenaxe, con máis razón.

Así que o dito, galegos e tamén dende logo, todos os que se sintan vencellados algún xeito á nosa cultura:
Moi bo Día da Galiza!

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