Aprendí a no ser

Nació en un entorno complicado. Se crió entre gritos, palizas, sangre y morados. Sus primeros años fueron de temor por lo que había en casa y de esperanza por encontrar algo mejor fuera. Cuando creció, la suerte no cambió y “voluntariamente” cayó en lo que había vivido desde niña. Entonces, sus tornas giraron 180º y acabó por temer a lo que había fuera y a crearse una falsa esperanza de ver desaparecer a quien había torturado su infancia y a su madre y en casa de ella, ser felices juntas por el resto de sus días..
Nada le ocurría como deseaba a esta sombría muchacha, que si bien había sido dulce y hermosa, después de tanto marchitarse, sólo espinas sobresalían en ella. Quiso ser mayor cuando la infancia la horrorizaba y cuando lo logró, deseó volver a ser niña y no haber conocido nada de todo aquello..
Difícil imaginarse cómo una mujer puede aprender a través de sus propias pupilas lo dura que puede ser la vida eligiendo mal y que aun así, termine eligiendo mal. ¿Mala suerte?, ¿falta de experiencia? Tal vez una madre que pese a vivir un infierno no supo proteger a su hija de él. Posiblemente esa madre ni siquiera tuvo tiempo de pensar en su hija entre paliza y paliza. Tal vez su propio miedo la llevó al aislamiento interior..
Una chica me decía no hace mucho que no podía entender cómo alguien podía continuar aguantando una situación tan violenta una y otra vez, una y otra vez.. Yo no puedo decir que lo entienda, porque no es así, pero ¿qué pasa cuando consiguen atemorizarte tanto que no te sientes capaz de hacer frente a nada?
Cuando alguien te elimina como persona, te destroza y te aniquila cualquier pensamiento propio, cualquier distintivo de identidad propia.. ¿qué te queda? Sólo te queda el miedo..
El miedo a salirte del tiesto y que te caiga la mayor paliza de tu vida. El miedo a correr y no encontrar nada detrás de la puerta y que, con un poco de suerte, no te destrocen la cara por haberlo intentado..
El miedo es el peor de nuestros enemigos y puede destrozarnos tanto como ninguna otra cosa. Más incluso que la mano ejecutora del verdugo de almas libres que atosigaba a estas dos mujeres.
Me encantaría saber que a partir de hoy toda mujer (u hombre), sometid@, juntará el valor suficiente, transformará odio en fuerza, se levantará y correrá esta vez hasta sí encontrar alguien, algo, que le ayude a alejarse definitivamente del odio opresor de su acompañante.
Por desgracia tanto vosotros como yo sabemos que esto no ocurrirá. Seguirá habiendo víctimas cada día de cada año porque l@s maltratador@s existirán mientras exista la inseguridad, el vacío y la falta de cultura, educación y critero. Porque, ¿no es tan culpable el ejecutor como los orígenes de su ira? y éstos, ¿cuáles son?. Creo que un combinado a partes casi iguales entre la educación de casa en su infancia, las experiencias en su centro de educación y sus capacidades -o carencia de ellas- para hacer frente a las adversidades.
Una buena educación es la base de una buena persona. Los valores inculcados forman al ser en su formas y en su modo, los adquiridos, ayudan a mejorar y matizar los primeros. De nosotros depende cuánto de lo que nos enseñan queremos aprender. De quienes nos enseñan, cuánto de lo que debemos aprender quieran enseñarnos.

..foto: arjonadelia.blogspot.com
La pobre ya no tan muchacha, arrugada más por la vida que por los años, pasaba sus últimas horas en una camilla de hospital. Sus ojos hinchados, su cara desfigurada. Dos costillas rotas. Quemaduras, heridas y sangre dibujaban el cuadro de su cuerpo.
Por una vez alguien apareció al otro lado de la puerta. Lástima que siempre se actúe tarde.
Aun así, pese a que muchos lloraron su pérdida, para ella no fue sino un gran alivio. El único trámite que conseguiría acabar de una sóla vez con todos sus sufrimientos.. No sabía qué venía después, pero tras varias décadas, la esperanza volvía a abrirse hueco en ella. Cerró los ojos y se fué con una sonrisa que casi tuvo que pensar cómo esbozar.

5 comentarios en “Aprendí a no ser

  1. Obviamente no hay nada que perdonar. Bastante y muy de agradecer es que hayas querido compartirlo conmigo. Tiene que ser una situación terrible, ya no sólo por el dolor físico, sino por la humillación e impotencia que supongo que genera en quien recibe esas palizas..

    Muchísimas gracias por tu comentario. Espero de corazón que ahora goces de una vida completamente distinta a aquella en la que empezaste.. ¡Un abrazo!

  2. Es tremendamente real!!! Lo digo porque vi las palizas que papa le daba a mi madre,y mas tarde yo recibi…hasta el punto que tuve que abandonar la casa con 17años,tendras que perdonarme que lo haga en el anonimato.No me siento orgullosa de tener que ocultarme…Pero te aseguro que el miedo no Panico es extremadamente fuerte.
    Ojala nadie tuviera que pasar por ello,pero muchisimo menos los nenos

  3. Es un relato tremendo, por un lado porque está muy bien escrito, pero por otro lado, porque todos sabemos que es demasiado real, que hay muchas mujeres pasando por ello.

    Gracias por la visita.

    Un abrazo

  4. Gracias, Alex, por tu visita y comentario.
    Hace un rato leí tu entrada y deseé que fuese literatura. Y así lo espero. Pero por momentos parece real´
    Un saludo. El comentario del otro día en Mirada de Agua me gustó mucho. Yo no sabía eso.

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